Cuando el corazón canta y la vida cuenta: crónica de un concierto inolvidable

 




A veces, las palabras se quedan cortas para describir lo que ocurre cuando el arte y la solidaridad se dan la mano. Lo vivimos el pasado domingo en el Centro Sociocultural Aurelio Aguirre de Conxo durante el concierto "Él canta, yo cuento".


Teníamos con nosotros a dos figuras que son pura historia de vida. Por un lado, Freddy Ginebra, que a sus 82 años es una institución absoluta en la República Dominicana. Es el fundador de la mítica Casa de Teatro en Santo Domingo, un refugio cultural que creó hace ya medio siglo y que hoy es el pulmón artístico de su país. Descubridor de iconos musicales como Juan Luis Guerra, y colaborador habitual en medios de comunicación como Diario Libre, Freddy demostró que continúa en plena forma.


Nos cautivó su capacidad para emocionarnos, para hacernos pasar de la risa a la reflexión más profunda a través de relatos narrados en primera persona que hablan de la amistad, del amor, de la crisis política actual, y de los pequeños placeres de la vida. Freddy habla con la complicidad y la sabiduría de un viejo amigo.


A su lado, Celestino Esquerre, un joven cantautor cubano que ha sabido mezclar el bolero y el pop con sus raíces isleñas, no solo puso la nota perfecta con su voz y guitarra, sino que nos trajo la realidad de la Escuela de Música de la Fundación La Merced, donde trabaja día a día enseñando a niños y niñas en situación de vulnerabilidad. Sus canciones, llenas de historias intimistas pero a la vez enérgicas, nos llegaron a todos, especialmente aquella que escribió siendo todavía un niño, desde su Cuba natal, a su hermano pequeño. 


Este espectáculo lleva tiempo recorriendo escenarios internacionales como Miami o Barcelona, y tener la suerte de que hicieran parada en Compostela antes de seguir hacia Bruselas, donde actuarán esta semana, fue un auténtico regalo. Además, pudimos disfrutar de otro artista amigo -Román Mosteiro-, cantautor gallego afincado en Madrid, que comienza ahora una nueva gira por Latinoamérica. 


Para mí fue un momento doblemente especial; fue como viajar de nuevo a mis años como periodista en Santo Domingo y a las noches inolvidables en Casa de Teatro, ese refugio de sueños y libertad que Freddy ha mantenido vivo con tanto amor durante más de 50 años.


Mientras disfrutábamos de esta "celebración de la vida", estábamos, en realidad, construyendo futuro. Todo lo recaudado gracias a las donaciones realizadas por los asistentes, irá destinadas a la Escuela de Música de la Fundación Nuestra Señora de la Merced. Es una forma preciosa de apoyar este proyecto en el que colaboró durante casi 20 años nuestro párroco, Fray Tomás, para que los niños y niñas limpiabotas tengan la oportunidad de aprender, con la música como motor de cambio real en sus vidas.


Freddy y Celestino ya van camino de Bélgica, y aquí, en Conxo, nos quedamos con el eco de sus canciones y el corazón un poquito más grande.


Redacción: Julia Tábora

Imágenes: María Jimena Sodorini

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